En la Edad del Hierro, que comienza poco después del inicio del I milenio antes de Cristo, la civilización nurágica presenta una serie de novedades, entre las cuales destaca ante todo el abandono o el cambio de uso de muchos nuraghes, como el nuraghe Su Mulinu de Villanovafranca o el nuraghe Nurdole de Orani. Si por un lado los nuraghes sufren transformaciones y ya no se construyen, por otro se ven investidos de significados simbólicos, hasta el punto de ser reproducidos en miniatura. Es esta, de hecho, la etapa de los modelos de nuraghe, realizados en terracota, en piedra y en bronce, hallados con frecuencia en el interior de las denominadas cabañas de las reuniones.
La Edad del Hierro es también el momento en el que los navegantes fenicios instalan y fundan emporios y mercados en Cerdeña y en el resto del Mediterráneo occidental. En la isla se descubren cada vez más poblados en los que convivían gentes nurágicas y fenicias.
En la primera Edad del Hierro aumenta la producción de bronces votivos dedicados en los santuarios; a las figuras de guerreros y oferentes se añaden las reproducciones miniaturísticas de puñales con empuñadura gammada (número 1), de carcajes y de fundas de puñales (número 3) y, naturalmente, algunos ejemplares de modelos de nuraghe en terracota y arenisca (número 4 y fuera de la vitrina, número 3), hallados en el interior de los poblados.
Muy interesantes son las pintaderas (número 2), sellos de terracota de diversas dimensiones utilizados para decorar los panes rituales. Estos objetos, al igual que otras formas vasculares, reflejan una influencia oriental, acentuada por la presencia de comerciantes fenicios que frecuentaban las costas de Cerdeña. En esta vitrina, por lo tanto, pueden observarse objetos de tradición nurágica con influencias fenicias: jarras ascoides (números 10 y 12), pequeñas botellas en los números 9 (en el centro) y 12 (a la derecha), hornillos (número 9 a la izquierda), portabrasa (número 8 a la derecha) y pequeños vasos con colador (número 11). Todos presentan superficies decoradas con motivos geométricos incisos, a diferencia de los vasos predominantemente carentes de decoración de la precedente Edad del Bronce.